El país de las maravillas

Ocram
6 min readNov 3, 2019

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La historia de la vez que, como Alicia, me sumergí en una fantasía que fue capaz de cambiar mi noción de la realidad.

Ilustrado por: Gediminas Pranckevicius

Quiero que para leer esto te sientas cómodo, en un lugar en donde tus sentidos no se vean aturdidos por el ruido común y te conectes en plenitud con este relato.

El arte. El arte para mí es una de las cosas que más me despiertan, cualquier tipo de arte para mí es una motivación y quienes la crean un ejemplo a seguir, en varias ocasiones me hace sentir vivo y hace que florezca mi ambigua ilusión. Cuando el automatismo le gana al arte y nada me hace sentir vivo pongo en marcha lo que a mi me gusta llamar: Fantasía. Les voy a contar mi experiencia con ella.

Creación

En varias ocasiones y desde muy pequeño mis sentidos se veían apagados por la repetición de los actos (en otras palabras, la rutina) la cual me infestaba de sedentarismo y me quitaba lo más preciado que es la pasión. Uno de los lugares en donde mas común era ésto era en la escuela, cada día ese sistema arcaico se las arreglaba para, de alguna manera, quitarme la creatividad y convertirme en un soldado más de la burocracia. En varias ocasiones he percatado a autoridades sobre esto pensando que era un error inconsciente y no era intencional pero era evidente que no era así, no era casualidad que en varios años de educación nadie haya podido cambiar el sistema, no era que no se podía si no que no se quería. Por eso, en vez de entregarme a lo común decidía escapar por otros caminos y escenarios. Acá entra la creación de mi fantasía.

Comencé como cualquier niño con un poco de imaginación y colores, mi fantasía no era más que un conjunto de mis personajes favoritos en dibujos animados y miembros de mi familia ¿el lugar? Springfield, (sí, el de Los Simpsons). Mi fantasía se iba ampliando conforme el paso del tiempo y nuevos elementos despertaban mis sentidos. De a poco, comenzaba a vivir más en la fantasía que la realidad.

Desde afuera se me veía como un niño con problemas de atención y capacidad lógica, es decir, querían medicarme para sacarme de esa fantasía y que me entregue hacia los procesos comunes. Ya me habían quitado la pasión y ahora querían quitarme la creatividad.

Pérdida de Noción

Varios años pasaron sin que la fantasía aparezca -salvo los momentos en que era necesario divertirme- pero de a poco y por la conformación de relaciones reales conseguí desligarme por un buen tiempo de ese lugar que no era malo, pero nada en exceso es bueno.

Comencé la secundaria y la adolescencia conseguía modificar gran parte de esa fantasía infantil, problemáticas sociales y hasta económicas comenzaron a entrar en la nueva versión de mi ilusión. Esto vino acompañado de varias desilusiones que tuve debido a mi mala elección respecto a amistades que solo querían verme mal de las cuales obligatoriamente me tuve que alejar presentándome un panorama bastante complicado en lo social, en otras palabras, no tenía amigos.

Esto me llevó inconscientemente a conectarme cada vez mas con mi fantasía ya que era el único lugar en donde mis emociones hirientes sanaban y las voces se callaban. Era el dueño, era capaz de todo, conseguía lo que quería y a quienes quería. Mi abstracción hacia la realidad era cada vez mayor. No sabía cual era mi situación real pues solo pasaba horas y horas sentado mirando profesores pasar y viviendo en mi fantasía. Mi cuerpo estaba, mi alma no.

Realmente jamás nadie se dió cuenta pues en mis estudios todo iba bien y nada parecía indicar que mi situación era esa, desde afuera todo se veía normal. Era un chico más, me sentaba, estudiaba y aprobaba de manera sistemática. Si a un niño le va bien en sus notas ¿Qué importa el resto? ¿Qué importan sus pensamientos mas íntimos? ¿Qué importa su situación espiritual?. Los sentimientos no entran en la prueba.

Los puentes que conectaban desde la realidad a mi fantasía eran promiscuos e iban variando según la época, estos puentes eran principalmente cosas que me movían hacia la fantasía al verlos en la realidad. Desde una canción hasta un papel con un dibujo eran mis cimientos para crear los caminos que me conectaban con la falsa plenitud. El problema no era ese, si no cuando esas cosas se convirtieron en personas con nombre y apellido.

Idealización

Esto me sucedió con una chica que, por obvias razones, le vamos a cambiar su nombre a María ¿les gusta?. Siempre supe que tenía una capacidad bastante buena para crear historias, desde chico cuando me pedían que escriba un relato siempre se me ocurría alguna idea y lo más importante era capaz de desarrollarla correctamente. Este ¿talento? se me puso en contra con María, pues comencé a idealizar en una hipotética relación con ella dentro de mi fantasía. No voy a mentir en que me parecía atractiva y mi subconsciente comenzó a crear distintos escenarios para ayudarme a hablarle, pero no supe controlarlo y se me fue de las manos.

De un momento a otro María era parte de mi fantasía la cual, otra vez, reemplazaba a la realidad. Mi abstracción con la realidad era tan grande que en ocasiones mi mente confundía realidad con falacia. Mi situación era critica pues toda mi mentira se encontraba en una guerra sangrienta contra la realidad y la estaba perdiendo. No era capaz de hablarle a María debido a que la veía como un dios. Todo esto me llevó a un estado de tristeza enorme en donde sentí que todos estaban en mi contra, mi fantasía me había lastimado y la realidad estaba intentando devolverme a ella de mala manera. Todo esto, en silencio pues era muy difícil que alguien crea algo así.

Catarsis

De alguna manera logré escaparme de esa guerra, me exilié hacia un estado de nulidad absoluta. No era nada, no era nadie. No voy a mentir que eso ha sido muy doloroso, en varias ocasiones necesitaba de mi fantasía ya que mi realidad era tan aburrida que me abrumaba. Me había obstinado tanto en pintar mi fantasía que mi verdad se encontraba en blanco y negro.

Luego de pasar por tanto y finalmente recuperarme supe mirar hacia atrás y analizar el por qué de las cosas. Mi fantasía no era una mala idea simplemente se ejecutó mal, solo buscaba divertirme un poco pero no supe regularme correctamente. Entendí que la regulación es la clave de muchos aspectos en la vida y que nada en exceso es bueno.

Me tomó bastante tiempo y reflexión entender la situación de María, debido a un evento desafortunado comencé a idealizar con la idea de una relación juntos e inevitablemente crear una personalidad acorde a lo que yo esperaba. Jamás hablé con María hasta el día de hoy, pues de todo eso se encargaron mis falacias. En realidad, no me gustaba María si no mi perspectiva de ella. Tomé su cara, su cuerpo y su nombre y comencé a alucinar creando a una persona. Creé a una persona.

Fui capaz de crear todo lo que pretendía en mi vida pero simplemente era una niebla que se iba con un viento llamado realidad. Como Alicia, me sumergí en mi mundo en donde yo era quien quería ser y estaba con quienes quería estar. La felicidad plástica me mantenía pegado hacia ese país de las maravillas.

Toda maravilla puede ser real. Imaginar no está mal, poseer una fantasía no es una mala idea siempre y cuando no cometan mi mismo error, cegarse. No quise conocer la realidad que tantas veces se presentó frente mío. No pretendo que sean cuerdos todo el tiempo pues delirar de vez en cuando es sano. Como decía una canción “el más cuerdo es el más delirante”.

Esta simplemente es mi experiencia y la cuento para que no cometan mis mismos errores, sepan vivir pero también sepan soñar y mas importante aún sepan materializar esas fantasías en realidad.

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Ocram

Acá escribo las cosas que transitan por mi cabeza.